Inmobiliaria

El sector de la inmobiliaria, pese a lo que muchos grandes inversores y gurús de la economía mundial auguraban hasta no hace mucho tiempo, se ha venido abajo en poco menos de un año. Tan solo hace cuatro o cinco años, muchas de las personas emprendedoras que quisieran establecer un negocio propio, seguramente tendrían entre sus posibilidades a la inmobiliaria como una opción bastante factible y con mucho potencial, poseedora de un gran mercado en continuo crecimiento, con un pasado estable, lleno de resultados positivos y con unas expectativas de futuro bastante estable a largo plazo.

Hoy esas personas habrían cambiado sin dudad de opinión si hubieran sabido ver que la burbuja inmobiliaria tenía que estallar en algún momento, como al final así ha sucedido. La situación de la economía a escala mundial ha afectado sobretodo a este sector. Hoy no es rara la semana en la que podemos ver como desaparece o cierran una inmobiliaria de nuestro barrio o del barrio vecino. Incluso algunos emprendedores que apenas llevaban dos años en el sector han visto como la crisis y la recesión a escala global han acabado con la inmobiliaria y con el sueño que tanto les había costado emprender.

Y es que en una situación en que la compra venta de inmuebles está cada vez más estancada debida a la enorme desaceleración, es difícil que se desarrolle correctamente un negocio de inmobiliaria, que basa su principal fuente de ingresos y su motivo de existencia en el movimiento continuo de los bienes inmuebles.

Además, debido al incremento del paro, a las cada vez más elevadas exigencias bancarias a la hora de firmar un préstamo hipotecario y la desconfianza del consumidor en general, las viviendas, locales y oficinas que tanto movimiento de dinero suponía meses atrás, permanecen vacías, sin generar ningún tipo de movimiento ni flujo monetario debido a la escasez de la demanda y a una saturación de la oferta inmobiliaria que ha llenado el mercado de viviendas vacías y locales sin ninguna función ni destino.

No obstante, y contra todo pronóstico agorero, existen muchas inmobiliarias que aún resisten el azote de la crisis económica, y comienzan a diversificar sus servicios, enfocándose cada vez más en el mercado de alquiler de viviendas; un sector lleno de casas que salen ahora al mercado de alquiler debido a la necesidad de flujo monetario que tienen hoy en día sus propietarios, muchos de ellos reticentes en el pasado al alquiler de los inmuebles que poseían, y hoy ven en este mercado una fuente de ingresos adicionales para sobrellevar de la mejor manera posible la carga de la economía familiar. Acción ésta que se hace necesaria para la recuperación futura del sector de la inmobiliaria.

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